El fan promedio, el despistado, el que acampó afuera del Foro Sol, el que fue porque había que estar y hasta el que renegó de la atención excesiva que recibe el grupo, todos llegaron al segundo y último recital que los ingleses dieron en la capital mexicana, durante el cual tocaron casi el mismo set que han presentado durante su actual gira.
"15 Step", "There There", "All I Need". La lluvia que amenaza parece dar una tregua. "Nude", "The Gloaming", "Talk Show Host", "You And Whose Army?" Las luces led -supuestamente ahorradoras de energía- comienzan a formar distintas figuras. Se siente un calor humano que es poco usual en este sitio. Y claro, también los detalles y el folklor que nos definen como país, como la chica que se roba una playera pirata de los puestos, el vendedor que trae el disco In Rainbows "original" a 50 pesos o el listillo que recargado en la barra les dice a sus brothers: We, tengo una pulsera para el backstage, asumiendo que eso lo hace una persona que está siendo realmente solicitada en backstage.
"Jigsaw Falling Into Place", "Idioteque", "Climbing Up The Walls", "Exit Music (For a Film)", "Bodysnatchers". Incluso Thom Yorke y los suyos se ven contentos, más expresivos que de costumbre. Y el audio, que suele ser el punto débil de los eventos de Ocesa, casi impecable.
Primer encore. "How To Disappear Completely", "Paranoid Android", "Dollars And Cents", "The Bends" y una versión con más caña de "Everything In Its Right Place". Todos felices: el rockero promedio, la niña guapita que viene a oír el par de hits que conoce, el músico local que siempre viene a estos shows a tomar nota, el periodista, el raver, el fan de la electrónica de vanguardia y claro, el espontáneo que nunca falta (¿Cuanto cuesta la hora extraaa? ¡Ahorita nos hacemos la cooperacha!)
Otro encore: "Like Spinning Plates", "Reckoner". Y para sorpresa de muchos: "Karma Police" y "Creep", que seguramente fueron tomadas en cuenta para esta ocasión, después de que el grupo supo lo importantes que son temas como esos para su fanaticada en México.
Así que todos contentos, incluido el quinteto que terminó reverenciando y aplaudiendo al público. Suponemos que el balance es positivo cuando los comentarios que prevalecen son "faltó tal o cual canción", en lugar de quejas acerca del audio, la hora o cualquier otro factor. De los precios elevados, los accesos ininteligibles y la logística imperfecta ni hablar. Parece que ya estamos acostumbradísimos. Asi fue y así será en pocos años cuando Radiohead regrese y sus fans vuelvan a enloquecer. Porque eso sí, ya somos clientes.
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